Mientras el Ayuntamiento se esfuerza por tener los espacios públicos lo más decentes y limpios posible, -
ese grupo, mínimo quizás-, pero dañino, sigue sus andanzas en los lugares que parece que más les gusta hacer daño: La fuente de la Moncloa y el parque.
Los árboles ya sufrieron y se eliminaron. La fuente del parque quedó totalmente destrozada. Las sillas y mesas de madera del parque han corrido igual suerte.
Este fin de semana parace que les ha gustado destruir los rótulos que indicaban los chorros de agua potable y la que procede de nacimientos naturales.
Pues nada, el Ayuntamiento seguirá como vaya pudiendo reponiendo y arreglando estos actos vandálicos con el presupuesto del propio Ayuntamiento. Que por cierto yo me pregunto: ¿Han pensado alguna vez este pequeño grupo de gamberros, que sus padres y a veces ellos mismos que también trabajan en labores agrícolas, son los que pagan también con sus ingresos esos actos que a ellos tanto les distráen? ¿No sería mejor que cambiaran el método de actuación y les diese por plantar árboles, limpiar los sitios o al menos no ensuciarlos para de esta manera no tener que invertir el dinero en reparar estos daños que producen? También sería muy interesante que diesen la cara y denunciaran a los que lo hacen.
¿Y los padres? ¿Se preocupan de saber si sus hijos que los fines de semana especialmente salen hasta altas horas de la madrugada, además de beber, se dedican a destrozar lo que luego van a pagar con sus impuestos?
No estaría mal que cada uno tuviese una pequeña charla con sus hijo/a y le preguntase de padre a hijo, de amigo a amigo: ¿Oye, tú tomas parte en esos actos que después pagamos con nuestro dinero? O mejor, ¿conoces o ves quien lo hace?
Y aunque es difícil esto que digo, si lo consiguiéramos, podríamos dedicar ese gasto a veces bastante importante a mejorar otros espacios o incluso a preparar actividades para ellos mismos en forma de actuaciones musicales, fiestas, etc......
Pero para eso tenemos que cambiar. Tenemos que procurar que no se destruya. Que no se estropee. Que en definitiva cuidemos lo que se nos va poniendo para el uso y disfrute de todos.
Ya se que esto es predicar en el desierto, pero el el único arma que tengo para luchar con esta costumbre que nos ha tocado vivir de momento. Y esperamos que esta "moda" pase pronto.